Análisis de la primera escena de Whiplash. El lenguaje cinematográfico.
Whiplash, película escrita y dirigida por Damien Chazelle, e interpretada por J.K. Simons y Miles Teller. Fue estrenada en el Festival de Cine de Sundance 2014, como la película de apertura del festival, y acabó ganando el Premio del Público y el Premio del Gran Jurado por drama.

Este film nos cuenta la historia de un joven y prometedor baterista que se inscribe en un conservatorio de música donde sus sueños de grandeza son guiados por un instructor que no se detendrá ante nada para darse cuenta del potencial de un estudiante.

El lenguaje cinematográfico
El lenguaje cinematográfico, es el lenguaje puramente audiovisual que se utiliza para explicar una historia, englobando la fotografía, sonido, montaje, iluminación y uso del color. Este, ayuda al espectador a comprender los emociones, pensamientos, etc, que de otra manera no podría ser posible.
Principalmente el montaje marca un pilar fundamental dentro del lenguaje cinematográfico, puesto que marca el ritmo y aclara la narrativa de la historia, ordenándola de tal manera que tenga una cohesión y sentido para el espectador, pero un buen uso de los planos, los colores la iluminación y el sonido, puede ser capaz de transmitir incluso más.
En Whiplash encontramos un gran uso del lenguaje cinematográfico des de la primera escena.
El uso del lenguaje cinematográfico des del primer segundo.
La película comienza en negro, con un redoble de tambores que por cada segundo que pasa se intensifica más. Aparece el título de la película. Solo con esto ya se puede intuir alguna premisa de la obra.

En la cumbre de ese redoble, aparece el primer plano de la película, un plano general de un pasillo en el que al fondo hay una puerta abierta. Más allá esta Andrew Neiman en una batería. El punto de fuga del pasillo, las luces, el hecho de que este esté enmarcado por dicha puerta, deja claro que él es el protagonista. La cámara avanza por el pasillo justo cuando Andrew empieza a tocar hasta que pasa por la puerta.

Adrew deja de tocar y mira hacia adelante. Es Terence Fletcher, un prestigioso maestro de una famosa orquestra, el cual aparece en la oscuridad y avanza a la luz, acabando en un plano medio de este. Esto representa la oportunidad que es Terence para Andrew de entrar en su orquestra y de cumplir uno de sus sueños. El vestuario también es importante pues, Andrew va de blanco, representando el «bueno» de esa escena, y Terence de negro representando lo contrario.

Entonces comienza una conversación entre los dos, hablando y tocando la batería. En el plano de Andrew podemos ver la batería en primer término y detrás de esta al propio Andrew. Esto indica que se siente acorralado, atrapado o inseguro y está a la defensiva, como se puede observar cuando Terence le pregunta que, porque deja de tocar y él, inmediatamente, le «ataca» intentando impresionarle tocando la batería, pero siempre con miedo en el cuerpo ya que obedece todas sus órdenes. En esta conversación se puede empezar a conocer la actitud de ambos personajes.

Entonces Terence le da un reto imposible de conseguir para Andrew y en el momento en el que este lo intenta, comienza un zoom in en el plano de Andrew «liberándolo» de la batería y pasando de ser segundo a primer término. Esto indica como en ese momento Andrew se sentía cómodo y confiado.

A Terence no le parece suficiente y acaba marchándose de un portazo. Pasamos del plano de Andrew al de Terence con un paneo rápido para dar intensidad a la escena y volvemos al plano de Andrew rodeado por la batería.


Pero Terence vuelve a plano para recoger la chaqueta la cual se le ha olvidado y también de paso mofarse de Andrew aún más. También podemos ver, así, como Terence se va de la luz a la oscuridad simbolizando la perdida de esa oportunidad que Terence le ha dado al protagonista.

La escena termina con un plano general de la sala donde Andrew se encuentra en la parte derecha, y una luz en la parte izquierda, lejos de Andrew lo que significa que todavía le queda mucho camino por recorrer antes de llegar a su meta.

Análisis escrito por Raúl Borrego.
Introducción escrita por Pol Talent.
